Bueno, no se como empezar...ha pasado tanto en tan poco tiempo que se me arremolinan las ideas en la cabeza.
Primero voy a contar todo desde el princio, ya que el Blogger que me visite no entenderá nada y no podrá dar su opinión en el caso de que quiera hacerlo jeje.
Todo empezó hace dos meses, a finales de Mayo, estabamos en un pueblo cercano al mio de fiesta y como todos sabeis, en las fiestas siempre están los típicos borrachos que empiezan a hacer el burro y ha aguarnos la noche a los demás, pués eso pasó, que se juntó un grupo de estos borrachos y sin saber cómo ni porqué acabé sin quererlo metida en medio de uno de sus grupitos. Mis amigos estaba fuera diciendome y haciendo me señas para que saliera, pero sinceramente, yo estaba tan aturdida por la música y el desconcierto que no sabía como hacerlo y estaba como una estatua, como si todos aquellos chicos fueran fieras de la sabana que si no te mueves no te atacan. Pero aunque yo permanecía quieta ellos se empezaron a acercar a mi, tambaleantes y quejosos. Yo sin saber muy bien porqué, me intenté colar por entre dos de ellos, que se acercaron a mi paso para que no puediera escapar dejandome entre los dos. Eran fuertes y no se daban cuenta de que me empezaban a hacer daño. En ese momento alguien me cogió del brazo y tiró de mí en su dirección con decisión pero a la vez con delicadeza. La presión en mis costillas cesó y me encontré entre unos brazos de un desconocido. Mis ojos, abiertos como platos, lo miraban sorprendos,no solo por el desconcierto, sino porque eran los ojos marrones más bonitos que habia visto jamás.
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